Era una tarde lluviosa,
por ahí paseaba
un poco destartalado
el arlequín.
Era ya tarde
y entre sus manos
como siempre se desteñía el fin,
en su rostro un escudo blandía,
Tristán era inseguro
como una sombra del día,
precisamente así,
tarareando la melodía
melancólica que solamente
hacia sus adentros se arriesgó a permitir.
Por algunos instantes desapercibidos
el tiempo lo capturó,
dijo hacia sus adentros:
-Que sea la última vez,
solos vos y yo.-
Nuevamente esa sonrisa,
la que no se formulaba por su carne,
allí yacía Sofía, su amante;
tendida seductoramente
sobre su santuario de rosas,
-Ni un solo pétalo,
no esperaba menos de vos,
oh mi diosa-
-Cristo estaría orgulloso de vos,
oh mi mártir-
Así se sumergieron en un mar de placer,
la diosa y el arlequín,
el poder encarnado
y la subordinación del sufrimiento.
Así reposó Tristán su triste albedrío,
en la única decisión que fue capaz de tomar,
valerse del amor de su muerte amada,
ella era paciente,
pero su amado sabía quera tarde, ya.
domingo, 18 de octubre de 2015
martes, 13 de octubre de 2015
Lasos de humanidad
Soy la caja del muerto,
soy entre el silencio
la soledad...
la brisa abraza una vana caricia,
los rostros cubiertos
por mascaras de complicidad...
mientras tanto,
un gecko se abstrae de los cuentos,
él ocupa tristemente
una posición preferencial,
lágrimas sutiles caen desapercibidas
a causa de un bullicio de enfermos,
los espectros sin causa ni efecto ensordecen mi partida.
Hoy es el romance entre
un cadáver y un gecko
más real que los lasos
de mi humanidad.
soy entre el silencio
la soledad...
la brisa abraza una vana caricia,
los rostros cubiertos
por mascaras de complicidad...
mientras tanto,
un gecko se abstrae de los cuentos,
él ocupa tristemente
una posición preferencial,
lágrimas sutiles caen desapercibidas
a causa de un bullicio de enfermos,
los espectros sin causa ni efecto ensordecen mi partida.
Hoy es el romance entre
un cadáver y un gecko
más real que los lasos
de mi humanidad.
lunes, 12 de octubre de 2015
Musa promiscua
Vientos de noches
han dado al lobo visiones,
ideas verbales pintaron en sus pupilas
las orgías en que la musa se deleitaba,
ahí frente al espectro lobezno
corría la lujuria ficticia,
en su piel
se le notaba sangre
brotando por la devoción al ritual;
era un espectáculo digno del infierno,
ese cálido paisaje de insaciabilidad carnal
y sus gemidos,
en una interpretación única,
rasgaban los tonos de su vientre
al gestar la autoría de un orgasmo ajeno,
oh delicioso pecado en que se sumerge,
oh cintura endemoniada,
ama lasciva del tiempo,
doncella hambrienta de semen
así como dueña del insomnio en que la desea sofocar.
han dado al lobo visiones,
ideas verbales pintaron en sus pupilas
las orgías en que la musa se deleitaba,
ahí frente al espectro lobezno
corría la lujuria ficticia,
en su piel
se le notaba sangre
brotando por la devoción al ritual;
era un espectáculo digno del infierno,
ese cálido paisaje de insaciabilidad carnal
y sus gemidos,
en una interpretación única,
rasgaban los tonos de su vientre
al gestar la autoría de un orgasmo ajeno,
oh delicioso pecado en que se sumerge,
oh cintura endemoniada,
ama lasciva del tiempo,
doncella hambrienta de semen
así como dueña del insomnio en que la desea sofocar.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
A ella
A la mejor de las amantes
este ciervo de su cintura
incita la danza con que se enajena del suelo,
a ella,
la maldita obra del erotismo etéreo y carnal;
a su esencia le debo
locura de días,
le debo tanto
y tanta desdicha...
a ella mi éxtasis
a ella mi tumba
a ella mis reiteradas blasfemias
mis cuentos, mis huellas,
mi espalda cristianizada por sus manos,
mi boca y final descanso,
a ella mi soledad finita
y mi compañía incompleta
a ella mis ansias eternas...
Lo único que no le pertenece
es la lujuria del cuervo,
pues es solo un pestañeo...
una amante,
un orgasmo de vida
que al prescindir del aliento
no es más que abono,
yo iré con la memoria de las alas;
yo seré historia
yo seré viento.
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Nota del auto: La vida.
este ciervo de su cintura
incita la danza con que se enajena del suelo,
a ella,
la maldita obra del erotismo etéreo y carnal;
a su esencia le debo
locura de días,
le debo tanto
y tanta desdicha...
a ella mi éxtasis
a ella mi tumba
a ella mis reiteradas blasfemias
mis cuentos, mis huellas,
mi espalda cristianizada por sus manos,
mi boca y final descanso,
a ella mi soledad finita
y mi compañía incompleta
a ella mis ansias eternas...
Lo único que no le pertenece
es la lujuria del cuervo,
pues es solo un pestañeo...
una amante,
un orgasmo de vida
que al prescindir del aliento
no es más que abono,
yo iré con la memoria de las alas;
yo seré historia
yo seré viento.
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Nota del auto: La vida.
domingo, 13 de septiembre de 2015
Café con lluvia a medianoche
Otra taza de café,
más segundos que estrellas nuevamente,
sigue mi realidad
negándome la constelación que anhelo,
sigue dándome excusas,
retratos,
audios de viento
y ninguna duda
de que su sonrisa
es la tumba más hermosa
en el bosque.
Sorbo tras sorbo
la lluvia retengo en mi espectro,
trae versos de un hilo
que cose recuerdos,
tonos en gotas,
su tono
que me da
la verdad
de que solo le tengo
en versos.
más segundos que estrellas nuevamente,
sigue mi realidad
negándome la constelación que anhelo,
sigue dándome excusas,
retratos,
audios de viento
y ninguna duda
de que su sonrisa
es la tumba más hermosa
en el bosque.
Sorbo tras sorbo
la lluvia retengo en mi espectro,
trae versos de un hilo
que cose recuerdos,
tonos en gotas,
su tono
que me da
la verdad
de que solo le tengo
en versos.
viernes, 11 de septiembre de 2015
El entierro del loco
Traen las nieblas cuentos,
tratos amargos entre luces de sepia,
traen las luciérnagas
sus estupendas razones del daño unilateral.
Caen los lazos al suelo
mientras las orquestas callan su subjetividad,
soy amo del desdén,
del amor por la falacia,
por la desdicha de un dramaturgo sin profesión.
Tocan las campanas de un entierro:
el loco cuan feliz nos abandonó,
tan perdido y tan cuerdo
que en su finita eternidad,
su sangre, su traje y su destartalada prisa,
fueron la única rosa en su corazón.
viernes, 7 de agosto de 2015
Señor de los espantos
Maldigo las ganas
Maldigo las esperanzas que asechan las praderas del tiempo,
Seré solo un pastor de trastornos evidentes,
El señor feudal de los dolores,
La falta de visión
Y la perplejidad
Ante la incapacidad de derramar más sangre,
Pues soy un balde vacío de espantos…
Habían
tantos
que
se asustaron
y jalaron.
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